Son las 3.45 de una tarde de tibio sol.
En mi pecho el gris
y la certeza de la locura,
mi eterna inquilina.
Furtivo deseo de muy lejanos parajes.
La lindura que fué quererte.
Los papeles en blanco que me asustan.
La rutina como ganzúa.
Mi perra lejos, encerrada, esperando.
Mi des-espera-ción.
Y el cigarro que no puedo encender porque…
El jodido de mi jefe no se vá!!!!
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